La fotografía es hoy considerada una de las Bellas Artes (la octava). Sin embargo, en sus inicios se la consideraba más bien una técnica fría e impersonal, o incluso un truco de salón, poco refinado. Por eso, en ella podía mostrarse mayor o menor habilidad, pero no se la valoraba como arte. Sin embargo a lo largo del siglo XX surgieron tendencias estéticas novedosas, que reflejaron las sensibilidades de la época. Así se abrió campo el potencial subjetivo y expresivo de la fotografía.